
Cómo Hacer una Buena Introducción
La primera gran tarea a la que se enfrenta un orador es mover a su auditorio a prestar atención ¿Cómo lograrlo? Mucho dependerá de su introducción.
Una buena introducción capta la atención, indican con claridad el tema y muestran porque es importante el tema para su audiencia. Por lo tanto, las palabras introductoras buenas y eficaces deben servir como un vidrio de aumento para atrapar los pensamientos e intereses esparcidos de un auditorio y traerlos hacia un foco común a saber al tema del asunto que ha de considerar por eso al preparar la introducción debemos tener en cuenta los siguientes puntos:
Técnicas para Captar la Atención en la introducción
Hay muchos tipos de introducción en un discurso. Se pudiera usar un ejemplo, una serie de pregunta, una afirmación, una experiencia de la vida real, una noticia que despierte el interés de sus oyentes, hacer referencia a alguna cita que sea conocida o presentar un problema que necesite solución. Usted hasta podría decir brevemente cuáles son los puntos principales que piensa abarcar.
Pero siempre debe ser algo con que esté familiarizado su auditorio, para que puedan entenderlo y aplicarlo a sí mismos. También es importante que la introducción cuadre bien con el discurso. Así, un ejemplo llamativo puede ser muy eficaz, especialmente si el orador toma puntos de el y los enlaza con el material a través de su discurso. Esto no solo ayudará a hacer más interesante el discurso o la presentación, y más fácil de seguir mentalmente y recordar, sino que también ayudará a suministrar coherencia, si el ejemplo escogido viene bien al caso.
Consejos para captar la atención
Lo que usted dice es siempre de importancia primordial. Pero para hacer introducciones que despiertan interés cómo usted lo dice es probablemente más importante al principio del discurso que en cualquier otra parte. La manera en que se presente la introducción tendrá mucho que ver con el grado de interés que el auditorio muestre.
El orador debe entrar en su discurso con tono firme y confiado, sin tropiezos o vacilación en la expresión. Por esta razón para algunos oradores ha sido útil el tener escrita la primera oración o las primeras dos oraciones de su discurso, para asegurarse de comenzar sin contratiempos.
Piense detenidamente y con antelación en qué se interesan sus oyentes o qué les preocupa, y luego adapte su introducción según sea necesario.
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Deje claro el tema
Asegúrese de que su introducción deje claro cuál es el tema y el objetivo de su presentación.
Puede hacerlo repitiendo textualmente el tema, aunque también existen otras opciones. Si usted no declara el tema específicamente, pudiera, en algunos casos, usar palabras claves o temáticas en la introducción. De esta manera su auditorio no esperará que abarque otros aspectos del asunto como pudiera sugerir el título de su discurso.
Sin importar la que escoja, en la introducción debería recalcar el tema, para luego desarrollarlo a lo largo del discurso. El propósito del discurso debe dominar la selección de su material, debe cuadrar y estar en coherencia con el cuerpo del discurso.
Aunque la introducción de un discurso es lo primero que se presenta, generalmente se prepara más eficazmente después que el resto del discurso ha sido bien organizado. Esto le permitirá saber lo que sería mejor decir para introducir adecuadamente el material que ha preparado.
Relevancia para la Audiencia
Adapte su mensaje a las necesidades de los oyentes. Ellos deben ver con claridad que ese tema puede beneficiarles personalmente.
Únicamente lo logrará si al prepararse tiene muy en cuenta a su auditorio: sus circunstancias, sus preocupaciones, su actitud. Si así lo ha hecho, incluya en la introducción algo que lo demuestre.
Una de las mejores maneras de despertar interés en un tema es implicar a los oyentes. Muéstreles que sus problemas, necesidades o interrogantes se relacionan con el asunto del que va a hablarles. Y pondrán aún más interés si deja claro que no se limitará a generalidades, sino que piensa abordar aspectos concretos de la cuestión. Para ello tiene que prepararse bien.
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¿Qué tan larga debe ser la introducción de un discurso?
No hay una contestación específica que satisfaga toda situación. Depende del tiempo que se permita para el asunto mismo, el propósito del discurso, el auditorio implicado y muchos otros puntos como ésos.
Una introducción debe ser completa, sin brechas o lagunas. Esto exige pensamiento cuidadoso, porque si su comienzo está tan apartado de su asunto que exige explicación larga y detallada, entonces lo mejor sería revisar su introducción y quizás hallar un nuevo punto de comienzo.
Si es difícil hallar una división marcada entre la introducción y el cuerpo del discurso, entonces lo más probable es que su introducción sea de largura apropiada. Indicará que usted ha llevado tan bien a su auditorio a su material que éste está escuchando los argumentos que usted presenta sin en realidad percatarse de ello.
Las introducciones largas y envueltas consumen innecesariamente mucho tiempo. Es el cuerpo del discurso lo que comunicará las ideas que usted quiere presentar.
Si ha sido bien planeada, después de su introducción el auditorio se hallará en una actitud de expectativa mental; habrá sido preparado para el cuerpo del discurso. Mediante esta introducción usted habrá conseguido la atención indivisa de sus oyentes y habrá logrado una buena introducción.