Uso de las preguntas al hablar en público

Feb 28, 2025 | Uncategorized

¿Por qué es tan bueno hacer preguntas al hablar en público? Hacer preguntas motiva a nuestros oyentes a pensar en lugar de limitarse a escuchar pasivamente. Por muy interesante que sea una presentación, si se mantiene en una misma tónica durante un periodo prolongado, es probable que el auditorio se aburra. Por eso, es necesario variar y hacer que el público se sienta parte de la presentación. La clave para lograrlo es hacer preguntas.

 

Importancia de las preguntas al hablar en público

 

El éxito de un orador o maestro depende en gran parte del uso correcto de las preguntas. Si se usan bien, las preguntas pueden iniciar conversaciones, despertar y mantener el interés de los oyentes, hacer razonar y destacar puntos importantes. Las preguntas bien pensadas estimulan y entrenan el pensamiento, guiando la mente del público de un punto a otro para llegar a una conclusión lógica. Además, como las preguntas al hablar en público exigen una respuesta, ya sea verbal o mental, hacen que las personas participen en la conversación en lugar de limitarse a escuchar.

Por ejemplo , al concluir una presentación o un período de estudio, usar preguntas para repasar lo aprendido es como golpear ligeramente con un martillo los remaches de la estructura de acero de un edificio para probar si están sólidos. Para saber más sobre la conclusiones eficaces, lea el artículo «Cómo Hacer una Conclusión Impactante para un Discurso»

 

Tipos de preguntas

 

Fundamentalmente, las preguntas exigen que se suministren datos: ¿quién?, ¿qué?, ¿cuándo?, ¿dónde? O quizás pidan que se llegue a conclusiones o se emitan opiniones: ¿cómo?, ¿por qué? Hay preguntas en las que se da a escoger la solución correcta de entre varias contestaciones, preguntas de cierto o falso, de repaso, preguntas guiadoras o que sugieren la respuesta, entre otras.

Aquí veremos cuatro tipos de preguntas especialmente útiles al hablar en público:

1.  Preguntas retóricas: No se plantean para que los oyentes las respondan en voz alta, sino para ayudarles a razonar. Son muy eficaces en la oratoria pública, pues despiertan el interés y ayudan a mantenerlo. Logran que el público responda mentalmente a lo que se dice, como si de un diálogo se tratara.

2.  Preguntas guiadoras: Ayudan a dirigir la mente o pensamiento del público, basándose en lo que ya saben, hacia una deducción en la que quizás nunca hayan pensado. En lugar de decir al público qué deben hacer, es más eficaz hacer una serie de preguntas que los lleven a una conclusión lógica. Este método obtiene mejores resultados que expresar convicciones propias o dar explicaciones detalladas, pues ayuda al auditorio a razonar.

3. Preguntas de opinión: Ayudan a averiguar lo que alguien cree personalmente sobre un asunto. La respuesta nos ayudará a saber qué decir a continuación.

4. Preguntas de énfasis: Sirven para dirigir la atención a puntos importantes. Por ejemplo, antes de expresar una idea clave, hacer una pregunta que despierte la curiosidad. Hacer preguntas de repaso después de cada punto importante o antes de concluir la presentación. Si tras formularlas se hace una pausa breve, el auditorio probablemente escuchará lo que sigue con mayor interés.

La clase de pregunta que se use depende del auditorio y de lo que se esté enseñando. Por lo general, las preguntas cortas y concisas son las más eficaces, ya que solo envuelven una idea principal.

 

Uso de preguntas al hablar en público

 

Hacer una presentación o explicar un tema sin usar ningún tipo de pregunta es más fácil, sin duda, pero si se hacen, la oratoria será mucho más interesante y poderosa. Las preguntas pueden usarse para despertar el interés, ayudar a razonar sobre un tema o hacer hincapié en ciertos puntos. Si se utilizan bien, animarán al público a participar en la conversación en lugar de limitarse a escuchar.

Incluso antes de hacer la presentación, las preguntas son importantes. Al prepararse, estimule su capacidad de pensar haciéndose preguntas como ¿qué?, ¿por qué?, ¿cuándo?, ¿dónde?, ¿quién? y ¿cómo? Por ejemplo: ¿Por qué es esto cierto? ¿Cómo puedo demostrarlo? ¿Qué mitos populares hacen que a algunas personas les cueste entender esto? ¿Por qué es importante? ¿Qué efecto tendría en la vida de la gente? ¿Qué ejemplo demuestra que es cierto? Dependiendo del tipo de información, pregúntese: “¿Cuándo ocurrió esto? ¿Qué lección práctica tiene?”.

 

Usarlas como base para captar la atención  

 

Puede incluso formular directamente algunos de estos interrogantes y responderlos durante el discurso para que este resulte más animado.

Lea el artículo “Técnicas de la oratoria: La Improvisación.»  para ver tres razones por las que improvisar las palabras a partir de un bosquejo estamos seguros le ayudaran a captar su atención.

Para que las preguntas sean eficaces, deben ser interesantes y apropiadas. Si revelan que se va a limitar a decir algo que el auditorio ya conoce, el interés no tardará en desvanecerse. Tampoco plantee cuestiones embarazosas u ofensivas; más bien, procure que hagan razonar. Después de formularlas, haga una pausa breve para dar tiempo a pensar en la respuesta. En el momento en que los oyentes tengan la sensación de que han entablado un diálogo mental con usted, habrá captado su atención..

Para más información, consulte

 

Recuerde

 

  • Haga preguntas retóricas que despierten la curiosidad y motiven a pensar en una respuesta
  • Para ayudar a sus oyentes a seguir un razonamiento, use una serie de preguntas que lleven a una conclusión lógica.
  • Antes de expresar una idea clave, haga una pregunta que despierte la curiosidad. Si tras formularla hace una pausa breve, su auditorio escuchará lo que sigue con mayor interés.
  • Haga preguntas de repaso después de cada punto importante o antes de concluir su presentación.

No se trata simplemente de hacer preguntas como un interrogatorio implacable. Un buen orador o maestro primero tiene que conocer bien su materia y luego usar preguntas con un propósito, esforzándose por llegar no solo a la mente de su público, sino también a su corazón. 

Es posible que al principio le sea difícil usar preguntas, pero continúe intentándolo. Aun si al principio no tiene buen éxito, con el tiempo adquirirá experiencia y las usará con eficacia.

 

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